lunes, 16 de mayo de 2011

Con el corazón en la mano

Las grandes instituciones del mundo moderno deben tener como responsabilidad la protección y el bienestar de los que contribuyen con su trabajo en hacerlas más grandes y prósperas.

Son tres los hechos utilizados para ilustrar la penosa realidad a lo que estamos expuestos los ciudadanos del mundo con líderes cegados por utilidades, dividendos e intenciones de votos, esta última en lo referido a los políticos.

Comencemos con la dilapidada Irlanda post crisis, que asumió a través de deuda soberana los abusos y excesos de una élite financiera, sin que los culpables de esta debacle hayan sido procesados por la justicia, actuando sin temor a las leyes y violando el estado de derecho.

Según un artículo escrito por Lisa O´Carroll, publicado por el Guardian.co.uk, el 12 de mayo del 2011, reseña las declaraciones de un funcionario de alto nivel de la Corte Suprema de Irlanda o “High Court” acerca del acoso de los bancos a individuos, por deudas hipotecarias que en algunos casos ya habían sido condonados por los reguladores.

Como consecuencia de este acoso, los bancos estaban conduciendo a algunos prestatarios que no podían pagar su deuda al suicidio. Hechos respaldados por la cifras dadas a conocer por el centro de crisis al suicida “Pieta House”, donde admitieron a un tercio de pacientes más que el año anterior.

El segundo caso no lleva a  Francia, cuna del ilustricionismo francés que reclamaba reinvindicaciones sociales previo a los años de la Revolución francesa. Con palabras icónicas como: libertad, igualdad y fraternidad; lema oficial de la república gala.

En el 2009, la compañía France Telecom se vió envuelta en un escándalo de proporciones globales, cuando después de un anuncio de disminución de gastos con especial énfasis en la reducción del “costo humano”, 24 personas se quitaron la vida por el estado de angustia que les causó la noticia, reportó Telegraph.co.uk del 4 y 6 de octubre del 2009.

Lamentable es el precio que se le pone a la vida de quienes con su esfuerzo hacen ricas a sus organizaciones, que por el sólo hecho de reducir una deuda corporativa, producto de una agresiva (por no llamarla avara) política de expansión, acabaron con los sueños de muchas familias francesas. 

Finalmente, el caso venezolano que combina avaricia con ideología, ya que utiliza la segunda para el lucro personal de los personeros gubernamentales cercanos al Presidente Chávez.

Basado en el artículo de Juan Forero del New York Times del 31 de enero del 2003, el Dr. Edmundo Chirinos, psiquiátra y ex rector de la Universidad Central de Venezuela enunciaba “No creo que exista un país en el mundo que tenga tanto estrés y tantos neuróticos, como Venezuela tiene hoy”, agregando que su número de pacientes para entonces se había triplicado.

La inseguridad personal, expropiaciones y el discurso inflamatario del Presidente Chávez se juntan para incrementar la neurosis del venezolano que irremediablemente va en detrimento de su salud cardiovascular, haciendo de esta la principal causa de muerte en Venezuela, informó el Ministerio de Salud a través del Anuario de Mortalidad 2007.

Con más de 16 mil muertes violentas al año datos del Observatorio Venezolano de la Violencia y un número similar de muertes como consecuencia de infartos del miocardio, reportados por la Sociedad Venezolana de Cardiología. ¿Quién será el responsable por un aumento de las muertes en Venezuela?

Los argumentos anteriormente presentados relatan la sistemática eliminación de los elementos propios de una organización con la sola excusa de justificar el target estadístico que les ofrezca la permanencia en el poder. Moralmente reprochable desafortunadamente parte del juego de poder en el que estamos inmersos.

lunes, 9 de mayo de 2011

El fugitivo

A más de una semana de la mediática muerte de Osama Bin Laden, todavía no me queda claro de las intenciones del manejo comunicacional de la administración Obama, acerca de la desaparición física del terrorista más buscado de nuestros días.

Después de dos lustros de los hechos de las torres gemelas en el Centro de Comercio Mundial, era necesario redimir el fracaso de dos diferentes administraciones americanas en el avance del terrorismo internacional, punto este que justificó la invasión a Afganistan en el 2001 bajo la pretensión de desmantelar la red de terrorismo internacional llamada Al Quaeda, responsable de sistemáticos ataques contra los Estados Unidos de América.

Las condiciones misteriosas alrededor de su supuesta muerte hace que muchos nos sintamos escépticos acerca de si realmente el cuerpo en cuestión era el de Bin Laden o si por el contrario es un artificio promocional. La administración Bush ya recurrió a dicha táctica como argumento para la segunda invasión a Irak, bajo la falsa premisa que Hussein tenía bajo su poder armas de destrucción masiva.

Esta red de mentiras ha sido costosa y ampliamente documentada, incluso llevada a la pantalla grande en un par de ocasiones, resultando en escándalos que han terminado con las carreras políticas de personajes como Tony Blair, quien se contaba con una sólida credibilidad tanto dentro del Reino Unido como internacionalmente, cuando decidió sucumbir a las presiones de George W. Bush con el fin de conseguir el apoyo de los votantes norteamericanos en claras miras a su reelección, en el medio de una guerra.

Ahora, ¿Por qué no ser escéptico a otra potencial campaña promocional de Washington?, ¿Quién sale ganando con la misma?, ¿Qué prubas contundentes han mostrado a la opinión pública mundial de la muerte de Osama Bin Laden?, después de todo Al Qaeda no sólo propinó terror y muerte en los Estados Unidos de América, sino alrededor del mundo.

Sólo con el tiempo sabremos la verdad de los hechos y con respecto al difunto, dudo mucho que disminuya el impacto del nombre más allá del hombre, por el contrario su culto se multiplicará exponencialmente. Me gustaría citarles unas líneas de Mazzetti y Shane publicado por el New York Times el 5 de mayo 2011 “Muchos analistas de inteligencia y expertos en terrorismo llegaron a la conclusión de que (Osama Bin Laden)había sido relegado a una figura de inspiración con un papel muy pequeño en las operaciones Al Qaeda actuales y futuras”.

El daño que se le hace al ciudadano común norteamericano en lo que respecta a seguridad, no amerita al usufructo hecho por esta administración a cambio de un subida porcentual en la intención de votos, por solo una figura decorativa que debió haberse quedado de esa forma sin pena ni gloria.