A más de una semana de la mediática muerte de Osama Bin Laden, todavía no me queda claro de las intenciones del manejo comunicacional de la administración Obama, acerca de la desaparición física del terrorista más buscado de nuestros días.
Después de dos lustros de los hechos de las torres gemelas en el Centro de Comercio Mundial, era necesario redimir el fracaso de dos diferentes administraciones americanas en el avance del terrorismo internacional, punto este que justificó la invasión a Afganistan en el 2001 bajo la pretensión de desmantelar la red de terrorismo internacional llamada Al Quaeda, responsable de sistemáticos ataques contra los Estados Unidos de América.
Las condiciones misteriosas alrededor de su supuesta muerte hace que muchos nos sintamos escépticos acerca de si realmente el cuerpo en cuestión era el de Bin Laden o si por el contrario es un artificio promocional. La administración Bush ya recurrió a dicha táctica como argumento para la segunda invasión a Irak, bajo la falsa premisa que Hussein tenía bajo su poder armas de destrucción masiva.
Esta red de mentiras ha sido costosa y ampliamente documentada, incluso llevada a la pantalla grande en un par de ocasiones, resultando en escándalos que han terminado con las carreras políticas de personajes como Tony Blair, quien se contaba con una sólida credibilidad tanto dentro del Reino Unido como internacionalmente, cuando decidió sucumbir a las presiones de George W. Bush con el fin de conseguir el apoyo de los votantes norteamericanos en claras miras a su reelección, en el medio de una guerra.
Ahora, ¿Por qué no ser escéptico a otra potencial campaña promocional de Washington?, ¿Quién sale ganando con la misma?, ¿Qué prubas contundentes han mostrado a la opinión pública mundial de la muerte de Osama Bin Laden?, después de todo Al Qaeda no sólo propinó terror y muerte en los Estados Unidos de América, sino alrededor del mundo.
Sólo con el tiempo sabremos la verdad de los hechos y con respecto al difunto, dudo mucho que disminuya el impacto del nombre más allá del hombre, por el contrario su culto se multiplicará exponencialmente. Me gustaría citarles unas líneas de Mazzetti y Shane publicado por el New York Times el 5 de mayo 2011 “Muchos analistas de inteligencia y expertos en terrorismo llegaron a la conclusión de que (Osama Bin Laden)había sido relegado a una figura de inspiración con un papel muy pequeño en las operaciones Al Qaeda actuales y futuras”.
El daño que se le hace al ciudadano común norteamericano en lo que respecta a seguridad, no amerita al usufructo hecho por esta administración a cambio de un subida porcentual en la intención de votos, por solo una figura decorativa que debió haberse quedado de esa forma sin pena ni gloria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario