Los cambios son necesarios en lo que se refiere a procesos evolutivos, es por ello que no sólo deben ser aplicables en el campo de las ciencias sociales, sino también en el intrincado mundo de la política internacional. Desde la detencion de Strauss-Kahn, depuesto director del Fondo Monetario Internacional (FMI) por cargos de acoso sexual a una camarera de un hotel en Nueva York, se ha iniciado una carrera de dimensiones globales para definir quien lo remplazaría en su puesto.
Desde su fundación en 1944, el FMI y el Banco Mundial, dos de las cinco instituciones creadas en la Conferencia Financiera de Bretton Woods, siempre han sido manejadas, la primera, por un europeo y la segunda, por un americano, como repartición de las cuotas de poder luego de la Segunda Guerra Mundial. Después de casi 70 años de “status quo” el mundo en pleno quiere un cambio en la repartición de cuotas en el sistema de votación para la elección de las autoridades.
En la diatriba de escoger entre la actual ministra de finanzas de Francia, Christine Lagarde y el gobernador del Banco Central de México, Agustín Carstens; como la nueva autoridad de la institución, subyacían la disputa entre las nuevas economías emergentes y Europa en poseer una cuota de poder en la más alta posición de las finanzas a nivel global. Desafortunadamente con el aval de los Estados Unidos de América y China para la candidatura francesa, se iban un 20 por ciento de los votos que dilapidaban cualquier opción de cambio.
La candidatura de Lagarde como nueva directora de la entidad fue una apuesta segura en momentos cuando los problemas de crédito de algunas economías periféricas de Europa, con son el caso de Grecia, Irlanda y Portugal, amenazan con expandirse a otros países más grandes como España e Italia. Lo complicado del panorama financiero de la zona euro, presumía que de haber un cambio el momento no podía ser el actual, para dar paso a una negociación de rescate de deuda bajo una presidencia europea.
Sin embargo, los cambios aprobados en el año 2010 en el sistema de cuotas de votación deben ser aplicados de inmediato por Lagarde cuando tome posesión del cargo, eso sólo si logra salir absuelta de un cargo de lucro indebido por las cortes francesas, decisión que se tomará el 8 de Julio, precisamente tres días después de su presumible asunción como nueva directora del FMI. Sólo quedará esperar que el presidente Sarkozy pueda negociar un final feliz.
Con un sabor agridulce felicitamos a Christine Lagarde y de igual forma clamamos por cambios en los sistemas de representación supranacionales, para que se adecuen a la nueva dinámica de un nuevo siglo, tomando en cuenta el creciente peso que tiene el mundo emergente dentro de la economía mundial.
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