La toma de la embajada de Israel en Egipto presumible de manera espontánea por parte de una turba de ciudadanos, abre un nuevo episodio en la pugna interminable en el Medio Oriente. A raíz del compromiso oficial de los EE UU de vetar cualquier resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU de reconocer el estado de Palestina, sin previo acuerdo con Israel.
Dos hechos me llaman poderosamente la atención, primero, el apoyo incondicional de los EE UU con Israel en materia de política internacional, teniendo como precedente histórico la carencia de consulta con autoridades palestinas locales, cuando se negoció la creación del estado judío en Londres luego de la Segunda Guerra Mundial.
Segundo, que las revueltas se hayan dado en Egipto, país con un estrecha relación con los norteamericanos los últimos treinta años, resultando en generosas ayudas militares, a raíz del reconocimiento de Israel por parte de Egipto en 1977, como iniciativa diplomática del presidente egipcio Sadat previo a los acuerdos de Camp David en 17 de septiembre de 1978.
Fue entonces la estrategia diplomática de reconocimiento un acto sin conexión alguna con el sentimiento del pueblo? El tiempo a comprobado que aún las relaciones con Washington son estrechas y cálidas, la reticencia del liderazgo israelí en reconocer a Palestina mueve resentimientos profundos en el lado egipcio.
Este paso le costará a Washington avances políticos más acelerados en el Medio Oriente, puesto que posiciones polarizadas en el tema árabe-israelí favorecen entre otros, a la hermandad musulmana, brazo político de grupos religiosos radicales en Egipto, como también de al presidente de Siria Al-Assad, quien utilizará el hecho para mantenerse en el poder.
Habrá de esperar la respuestas de los líderes de Europa respecto a la posición norteamericana al reconocimiento de Palestina, como termómetro de la dinámica de los grupos musulmanes en el viejo continente, quienes se sienten defraudados con una agenda propia y sin voz en los gobiernos de la Unión Europea.
En cuanto a Túnez y Libia, no se esperan mayores repercusiones políticas del conflicto palestino, el primero concentrado en recibir ayuda e inversiones de Occidente. Mientras Libia se encuentra luchando para librarse de los últimos vestigios del régimen de Gaddafi. Por los momentos Marruecos sigue bajo un reinado con alta popularidad.
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