Después de cinco años como Director Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn epitomiza el espiritu de supervivencia ante un posible complot desde la oposición política francesa con el único fin de su permanencia en el gobierno.
Pero no sólo supervivencia representa Strauss-Kahn, también desde su renuncia en mayo del presente año el funcionario francés a sido blanco de las más fieras declaraciones de grupos feministas en los Estados Unidos de América, por presuntas acusaciones de asalto sexual e intento de violación a una camarera africana en un hotel de la ciudad de Nueva York.
Durante las presentaciones en público de Strauss-Kahn para asistir a la corte en el citado caso, grupo feministas protestaban a las afueras del recinto judicial en repudio a todo acto de violencia de género. Con un personaje de alto perfil las activistas se garantizaban una gran exposición en medios de cobertura global.
Ahora bien, no defiendo la rancia expresión chauvinista de las clases dominantes políticas y económicas globales, de derecha o de izquierda, pero me pregunto ¿Cuál va a ser el mensaje de los grupos activistas en defensa de los derechos de la mujer, después de que la justicia encontró inconsistente las declaraciones de la “víctima” ?
La opinión pública mundial habla de posibles relaciones consensuales, sólo por el hecho de la falta de “evidencia” de abuso físico, sin importar los hallazgos del ADN de Strauss-Kahn en la genitalia de la camarera, aunado a alegatos de la defensa en relación a inconsistencias legales de la parte acusadora, cuando aplicó para un asilo político en los Estados Unidos.
El caso criminal fue sobreseído bajo los alegatos antes expuestos, en vista que en el sistema jurídico norteamericano un veredicto criminal se debe llegar “without reasonable doubts”, es decir “sin que quepa lugar a duda” en otras palabras el veredicto debe ser unánime.
Sólo queda procesar al funcionario francés en un juicio civil, donde no se necesita una duda razonable para llegar a un veredicto y en muchos de los casos las víctimas se les retribuye con compensaciones monetarias. Los elementos raciales y de género que previnieron a Strauss-Kahn a ser condenado en un caso criminal, conspirarán en su contra en un caso civil, donde las consecuencias no terminan en pérdida de libertad.
Una suerte a la inversa del caso de O.J. Simpson
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